La importancia de Chanel nº5

Coco Chanel, no solo revolucionó el mundo de la moda creando sus significativas prendas carentes del abigarrado estilo visto hasta entonces, sino que además, transformó las convicciones de la perfumería de la época. Mademoiselle Chanel, huérfana de madre, creció y se educó en un convento de monjas al ser abandonada por su padre a los 12 años. Sin embargo, sus humildes orígenes no le impidieron romper lo establecido y llegar a crear una fragancia propia. En 1921, cansada de los perfumes del momento, recurre al perfumista Ernest Beaux para trabajar en “un perfume para mujer con olor a mujer”, como a ella le gustaba llamarlo. Según la modista, el perfume era tan importante como la indumentaria. Por este motivo, buscó un aroma que describiera la mujer moderna, desafiando las fragancias de una sola flor de la época e introduciendo elementos como la flor de naranjo amargo, el jazmín de grassé y el sándalo.

Para el minucioso perfume, Ernest Beaux se inspiró en el Círculo Polar Ártico y en el aire que exhalan los lagos a la medianoche. Beaux, transforma la alquimia del perfume gracias a los aldehídos usados, sustancias químicas que lograron que el 5 no pudiera asociarse con el olor de nada conocido. Finalmente Ernest Beaux compone un buqué de más de 80 aromas entre los cuales se encontraba el irremplazable Chanel nº5.

¿Y por qué el número 5? Hay varias teorías sobre la decisión de Coco Chanel por la quinta muestra. Se dice, que la modista tuvo predilección por el cinco debido a la suerte y la magia de la cifra.

Por otro lado, Chanel nº5 no solo rompió los esquemas con su aroma, sino que creó un olor visual, evocador de recuerdos y con un aroma impersonal. Es decir, Coco Chanel crea la fórmula mágica para permanecer ajeno a las modas. Y todo esto, presentado en un frasco de laboratorio, con un diseño sobrio y minimalista a diferencia de la artificiosidad del resto de perfumes de los años 20. Además, su tapón fue tallado como un diamante evocando la geometría de la plaza Vendôme.

El elegante perfume Chanel nº5, vuelve arcaicos los cargantes nombres de los perfumes de la época. Es más, evoluciona como un objeto cultural, siendo un icono de los años XX. En 1959, entra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y el famoso pintor estadounidense Andy Warhol le dedica una serie de serigrafías. El éxito del perfume, provenía del boca a boca y de la inteligente acción de Coco Chanel, quien lo pulverizaba por la Maison generando la curiosidad de sus clientes.

La esencia de Chanel, recorría todos los rincones del mundo, es más, en la liberación de París los soldados estadounidenses hacían cola en la rue Cambon para comprar frascos de nº5 para llevar a sus mujeres y novias. Su fama se expande, convirtiéndose en el perfume más vendido del mundo y pionero en muchos aspectos. Por ejemplo, fue el primer perfume en experimentar una nueva forma de publicidad. Aunque, Chanel nº5 se convierte en leyenda cuando en 1952 Marilyn Monroe, revela que para dormir solo se pone unas gotas de Chanel nº5. A partir de aquí, multitud de celebrities son invitadas a encarnar el mítico perfume. Entre ellas encontramos a Catherine Deneuve quien asocia su belleza francesa a Nº5; la siguen Candice Bargan, Suzy Parker, Ali MacGraw, Lauren Hutton, Carole Bouquet, Estella Warren, Nicole Kidman, Audrey Tautou… Y además, por primera vez uno de los perfumes más femeninos es representado por un hombre: Brad Pitt.

En definitiva, la fragancia de la modista francesa continúa siendo la más vendida y celebre del mundo. Ha resistido a los caprichos de una gran industria y el paso del tiempo, como si Chanel hubiera dado con la fórmula mágica de la eterna feminidad.

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