Elegimos los colores, los muebles y la decoración de nuestra casa… pero ¿elegimos también su olor?
El aroma de un espacio puede decir mucho más de lo que imaginamos. Puede transmitir personalidad, generar emociones, crear recuerdos y, sobre todo, hacer que sintamos un lugar como verdaderamente nuestro.
Recientemente tuve el placer de conversar con Noemí Polls, una gran comunicadora, en su programa de radio y podcast “La Primera Pedra”, para hablar precisamente de esto: los olores de nuestro hogar y cómo construir una identidad olfativa para cada espacio.
El olor también forma parte de la personalidad de una casa
Cuando pensamos en decorar nuestro hogar, prestamos atención a los colores, los materiales, la iluminación o los muebles. Sin embargo, existe otro elemento que muchas veces pasa desapercibido: el olor.
Y, sin embargo, nuestro cerebro es especialmente sensible a los estímulos olfativos.
Un aroma puede hacernos sentir relajados, aportar sensación de limpieza, crear un ambiente acogedor, estimular los sentidos o incluso transportarnos a un recuerdo.
Por eso, elegir un aroma para nuestro hogar no debería consistir únicamente en buscar un perfume que “huela bien”.
La pregunta debería ser:
¿Qué quiero transmitir con el olor de este espacio?
Cada espacio puede tener su propio lenguaje olfativo
No necesitamos que toda nuestra casa huela exactamente igual.
El salón puede buscar una sensación acogedora y sofisticada; el dormitorio puede transmitir calma y bienestar; el baño puede asociarse a limpieza y frescor; y otros espacios pueden tener una personalidad completamente diferente.
Para encontrar el aroma adecuado es importante conocer las familias olfativas, las diferentes notas y las sensaciones que pueden generar.
Y aquí es donde entra el conocimiento profesional de la perfumería.
¿Qué notas olfativas nos representan?
Una de las cuestiones más interesantes que abordamos en nuestra formación como Expertos Evaluadores en Perfumería y Cosmética es precisamente aprender a identificar y diferenciar las distintas notas y familias olfativas.
Estudiamos las materias primas y sus características para desarrollar un lenguaje olfativo que nos permita describir, comparar y evaluar una fragancia.
Porque reconocer si una composición tiene notas cítricas, florales, amaderadas, orientales, verdes, afrutadas o almizcladas es solo el principio.
El verdadero trabajo del evaluador consiste en aprender a interpretar esas sensaciones y traducirlas en criterios objetivos.
Este conocimiento nos permite entender qué aromas nos gustan, cuáles nos representan y cómo seleccionar una composición adecuada para un determinado producto, espacio o experiencia.
Del gusto personal a una identidad olfativa
Cuando elegimos un perfume para nuestra casa estamos, en cierta manera, construyendo una pequeña firma olfativa.
Ese aroma puede convertirse en parte de la experiencia de quienes viven en ella y también de quienes la visitan.
Por eso, el diseño olfativo y el marketing olfativo tienen cada vez más importancia: porque el olor no solo acompaña una experiencia, forma parte de ella.
Y esto es precisamente lo que trabajamos desde SANDIR: comprender el olfato desde una perspectiva que combina conocimiento técnico, percepción sensorial, emoción y estrategia.
Una pregunta para ti
Después de esta conversación con Noemí Polls, me quedo con una pregunta que también quiero trasladarte:
¿A qué huele tu casa?
¿Tienes un aroma que sientes que te representa?
¿O nunca te habías parado a pensar que tu hogar también puede tener una identidad olfativa?
🎙️ Te invito a escuchar la entrevista completa con Noemí Polls en “La Primera Pedra” y descubrir todo lo que hay detrás del olor de nuestros espacios.
Y si quieres aprender a reconocer, describir y evaluar profesionalmente las diferentes notas y familias olfativas, este es precisamente uno de los conocimientos que trabajamos en el Programa de Experto Evaluador en Perfumería y Cosmética de SANDIR.
Porque aprender a oler también es aprender a comprender.
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