¿Sabes por qué no podemos olvidar un olor?

No podemos olvidar un olor porque estamos ligados al recuerdo emocional que nos provocó el sentirlo la primera vez.

Esta sería la respuesta más sencilla y ¡Cierta!

La realidad es que el 80% de una emoción nos llega por el olfato y es ¡ involuntario!

No podemos evitarlo.

Y este fenómeno tiene un nombre: se llama recuerdo proustiano y viene a decir que, solo necesitamos un instante expuestos a ese estímulo para desencadenar automáticamente un recuerdo intenso del pasado.

Estamos hechos de recuerdos involuntarios que , asocioados a nuestras emociones, se vuelven imborrables.

En definitiva, hay que desarrollar el sentido del olfato. Un buen ejercicio para desarrollarlo sería describir los olores que te rodean cotidianamente en tu día a día y prestarles atención. Si quieres saber más sobre como entrenar tu nariz, el artículo cómo estudiar perfumería te servirá de ayuda.

El marketing sensorial pretende recurrir a los sentidos. Con el objetivo de crear experiencias sensoriales a través de la vista, el sonido, el tacto, el gusto y el olfato. En este artículo nos centraremos en el marketing olfativo. Una de las técnicas más sofisticados del marketing sensorial. Su función consiste en conseguir una identificación y asociación de una marca, empresa o producto mediante el sentido del olfato. Es capaz de transmitir valores aprovechando nuestro sentido del olfato, el sentido que genera mayor impacto en el recuerdo.

El olor es un sentido que se activa de forma inconsciente y permite crear asociaciones con recuerdos y emociones. Está demostrado que si el aroma es agradable el consumidor permanecerá más tiempo en el establecimiento. Uno de los objetivos principales del marketing olfativo es dejar marcado al consumidor final para que después de varios años puede identificar tu marca con solo un aroma.

Unas de las ventajas principales del marketing olfativo son las siguientes:

  • Es una estimulación novedosa en el punto de venta, ya que hasta ahora había pasado desapercibido.
  • Es subliminal y directo.
  • Modifica y manipula las conductas.
  • Es un generador de recuerdos y emociones. Si la experiencia dentro de un establecimiento es agradable, también lo será el recuerdo que genere al oler ese mismo olor.

 

¿Cómo estudiar perfumería?